Esperábamos ver algo de manzanas, peras y alguna otra que sabemos maduran en esta época. Pero hemos descubierto, al menos por nuestra parte de otras no tan comunes.
Lo primero son las moras pequeñas, aquí la llaman zarzamora, allá son las moras silvestres. Se puede vivir de ellas. En todo el camino abundan y son pocos los peregrinos que se atreven a comer, así que cada que quiera comer están ahí.
Después vienen lo higos o brevas. También son silvestres, más cerca de las casas que las moras, pero están disponibles al paso, en un par de sitios encontrábamos en la mañana, a la orilla de alguna casa, una canasta llena de higos para quien los quiera comer. Son deliciosas pero sumamente delicadas, así que poco se consiguen en los mercados. Más fácil cogerlas del árbol.
Llegamos a las almendras. Los árboles están en plena cosecha y también los hay por montones a la orilla del camino, no es sino agacharse y recogerlas en el suelo, quebrar la cáscara y ahí están unas almendras frescas, deliciosas.
Las otras son las nueces del nogal o pecans, igual que las anteriores debajo de un árbol mucho más frondoso que el almendro, se dan unas frutas verdes del tamaños de un limón, cuando caen al suelo se abren en dos y ahí esta la nuez del nogal. Otra vez una piedra y nueces totalmente frescas.
En los jardines de las casas aparecen los manzanos, peros y membrillos. Esos al estar dentro de las propiedades no están disponibles, pero en cualquier mercado se consiguen a muy buen precio. Estos yo creo los usan para conservas, pero aún así se ven tapetes de fruta debajo de los árboles.
Unos melocotones del tamaño de una bola de softball por mil pesos. (€0.40).
La misma crónica hará un Español hablando de los mangos y las guayabas de la avenida "las Vegas"!...aún así es un placer.
Más adelante en el camino llegaron los viñedos, se camina al lado de ellos sin cercas o cerramientos de ninguna clase. Nos preocupaba coger alguna hasta que un día caminando con un local, nos dijo que cogiéramos las que quisiéramos que no había problema. Más adelante vimos que podan los árboles de los racimos menos buenos y los dejan sobre la tierra. Se pierden, nos dicen que para los buenos vinos, sólo los buenos racimos, me imagino que para los vinos normales los dejan todos.
Otra fruta que empezó a aparecer son las ciruelas, pequeñas moradas oscuras, los árboles haciendo sombra en el camino y en el piso el tapete de frutas maduras. Tampoco las cogen los peregrinos. Son demasiado buenas y abundan.
Finalmente, las aceitunas, todavía verdes y esas no son comestibles desde el árbol







Que buenas crónicas. Creo que también va a tocar publicarles libro del Camino a ustedes!
ReplyDeleteLibro! Libro! Libro!
ReplyDeleteSi!!!!
ReplyDeleteHola Pi y Sergio. Les cuento que en frómista fue donde resolvimos enviar las maletas hasta Santiago. Buen recuerdo!
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