Castrojeriz, aunque muy bonito al pié de la montaña con una extensión de casi 2km (uno llega y eso le falta dentro del pueblo), y con su castillo allá arriba en la montaña, nos pareció un pueblo muy muerto y sin vida. Lo único que me pareció rescatable fué la casa de la que puse una foto y que se llama Hospital del Alma. Fuimos a visitarla pues era lo único que había abierto! Es de una pareja, italiano y española, que se conocieron en el camino hace unos siete años. Ella fotógrafa y el un experto en el camino. Su casa es abierta de par en par con invitación a entrar. Tiene la exposición de fotos de ella del camino con frases y pensamientos de él. En fin. Invitan a pasar y a estar en silencio. Tienen un sitio con las postales de las fotos y caja cerrada para aportes voluntarios. En el comedor una bandeja con té, agua, frutas y galletas para que cada quien tome lo que quiera. Él estaba en un solar que tienen atrás con un árbol grande. Y bueno. Pensé que la gente sana y buena también es mucha.
Esta mañana nos lo encontramos en el bar donde desayunamos y nos saludó con una calidez especial.
Salimos a las ocho y media. Dejando atrás el pueblo hay una subida muy empinada de un km y desde donde se ve el valle con la neblina abajo y los molinos de viento como cruces de cementerio en los filos de las colinas circundantes.
Cuando llegas al alto se abre la estepa castellana! Perdido en el horizonte el camino que pasa entre campos y campos cultivables. Primeros 10 km así.
Antes de llegar a Itero de la Vega hay un hospital muy famoso en el camino porque está atendido por una asociación de amigos italianos que dicen atienden de la misma manera que lo hacían desde la edad media. Entramos a sellar el pasaporte y a dejar alguna contribución. Saliendo de allí y pasando un puente medieval sales de la provincia de Burgos y entras en Palencia.
De allí dos pueblos, Itero de la Vega, donde paramos a comer un bocadillo de tortilla con un café en el supermercado del pueblo, atendidos perfectamente por su propietaria y con el tráfico de todos los locales de la tercera edad comprando el pan del día. De ahí 6km más a Boadilla del Camino los que se me hicieron interminables. Salvó ese tramo el paso de un campesino con su rebaño de ovejas a la entrada del pueblo, el que cruzamos y justo a la salida entramos a un albergue bar para tomar la caña reglamentaria. Allí dos anécdotas que ayudaron a animar ese tramo de jornada oscura (mía porque Sergio, fresco). Estábamos tomando la cerveza en una mesa a la sombra cuando veo que delante nuestro se planta en señor alto, fornido, de pelo y barba blancos y con una tímida sonrisa y un español impecable con acento norteamericano nos dice : perdónenme el atrevimiento pero pedí una pizza entera para mi sólo y ya no puedo comer más pues aún me falta el postre. Por favor si la quieren tomar es con mucho gusto. En sus manos la bandeja con media pizza de tres quesos ofreciéndola hacia nosostros. Pues claro muchas gracias!, dijimos, y quedó listo el almuerzo. Antes de irse nos miró con una sonrisa complacida cuando vió que ya habíamos dado cuenta de ella. El segundo cuento, es que el muchacho que atendía la caja me preguntó que si era colombiana y cuando le dije que si lo único que atinó a decir fue: me gusta mucho. Hacienda Nápoles y yo me llamo como él. Cuando lo miré, me dijo: " Pablo. Qué tipo, todo lo que hizo. Yo quiero ir allá pero me da miedo que al llegar bajándome del taxi me peguen un tiro ". La mandíbula por poco se me cae y lo único que se me ocurrió decirle es que se notaba que había visto todas las series de tv y así era. Le dije que tranquilo que podía ir sin problema y no entré en más detalles. Finalmente uno treinta años sin haber salido de Boadilla del Camino...qué más se puede pedir.
De allí listos para los últimos 5.5km para llegar a Frómista. Este tramo es hermoso pues va al lado del Canal de Castilla, gran obra de ingeniería, construído entre 1751 y 1849, para sacar el trigo de Castilla. Hoy usado como fuente de riego. El camino va todo el tiempo a su lado y como está sembrado de árboles en su orilla genera una sensación muy agradable para acabar esta etapa. A la entrada de Frómista se pueden ver las esclusas que salvan los desniveles del terreno.
En Frómista está la Iglesia de San Martín, joya del románico español, la que visitamos en la tarde después del baño y del descanso. Una belleza el tallado de los capiteles, con motivos diferentes, y el ajedrezado que rodea la iglesia por dentro en dos alturas distintas.
Aquí la oferta gastronómica más importante es el lechazo, una pobre oveja neonata (un mes). Fui incapaz. Queso de cabra, pan, vino y aceitunas. Delicioso!
Ascenso iniciando etapaVista del valle. Molinos en lo alto
Estepa castellana
Hospital de peregrinos
Camino a Boadilla
Rebaño
Canal de Castilla
Iglesia de San Martín. Frómista












Muy variada le etapa.
ReplyDeleteOveja neonata??. Guacala��
ReplyDeleteUn abrazoooo
Pi, mucha suerte con tu tobillo. Bien cuidado con la cremita te hace continuar.
ReplyDeleteBuen camino!