Wednesday, October 1, 2014

Sorpresas

Este camino es encantador y lo mejor, está  plagado de sorpresas. Las fotos serán igualmente sorpresas, nada que ver con el texto!  



Los albergues, hostales, hoteles y bares no dejan de sorprender. A veces la expectativa es alta, esperamos un lugar bonito o un buen desayuno y llega el desengaño, unas tostadas de pan y algo más, todo de paquete, hasta la mantequilla y mermelada.  

Pero otras veces, y debo decir la mayoría de ellas,  la experiencia es opuesta. Te encuentras un bar (en términos colombianos sería un café), con cara de nada, te llevan a un sótano con una perspectiva aún más lúgubre y de pronto se abre un amplio comedor, con mesas bien puestas y una terraza exterior que nunca se hubiera uno imaginado.


Llegando a Sahagún, un pueblo poco acogedor en su entrada, talleres, bodegas para tractores, y un letrero de "hotel" que se veía desde varios kilómetros antes de llegar,  un poco desanimados porque quedaba en las afueras del pueblo, pero oh sorpresa, un hotel supremamente bien tenido, moderno, gente amable, cómodo y amplio.


Otro día en un pueblito de Castilla, casi muerto, además que ya habíamos pasado otros que efectivamente estaban muertos, buscábamos el bar para comer algo,  vemos unas sillas afuera, nada prometedor, nos acercamos y terminamos comiendo la mejor tortilla con chorizo que hemos comido hasta ahora.

En Burgos, llegamos a una esquina, "El Morito" se veía normal... Como muchos, una vez adentro, poco espacio, sentados en dos bancos en la barra. Poco halagador. El sitio espectacular, la comida sencilla pero bien servida, la gente del lugar amable y como estábamos justo al frente del que atendía todo, terminamos haciendo parte del ajetreo que era frenético. Fabuloso.

Otro día día pedimos un par de vinos al final de la tarde. Conversamos un rato y decidimos pedir algo de comer en el lugar. Algo fácil, al cabo de un rato pedimos la cuenta y veo que faltan los dos vinos del principio, le digo al mesero y me contesta, la cuenta esta bien, los vinos del principio son de cuenta mía!  Sorpresas. 

Desde el primer día tuvimos esas sorpresas de una fachada que no dice nada pero un interior hermoso. Así son las personas,  diría Piedad. El restaurante no tenía mas que una puerta pequeña dando a la calle, nada más, no vitrina, no frente. Avanzas unos metros y se llega al bar. Algo hay pero nada especial, unos metros más y un salón un poco oscuro, pero con mesas bien puestas. Nos dicen que no tienen espacio en el salón que si queremos en la terraza. A esa hora y en ese sitio decidimos que está bien, que no importa. Y bienvenidos a la terraza, vista, al frente unas ruinas de alguna construcción importante. En el jardín unos cirpreces vela y un jardín precioso en un atardecer inmejorable.

En un hostal cualquiera del camino paramos a tomar algo, y a los pocos minutos se nos acerca un señor mayor con medio plato de pizza, intacto, que el había pedido la pizza pero era mucho para él, que si la queríamos compartir. Piedad ya les contó de la anécdota, pero es que en el camino las personas sentimos que al tener este objetivo de llegar a Santiago y el ser llamados peregrinos, surge un sentido solidario. 

Otra buena sorpresa, un poco más mundana pero en fin. En esta zona del país cuando pides una cerveza o una copa de vino te traen una tajada de pan francés y algo de queso o chorizo, algo que no esperas y que cada lugar se esmera por que su "aperitivo" si bien sencillo sea tan bueno o mejor que el del vecino. 


En fin, he corroborado que las mejores cosas del camino, y posiblemente de la vida llegan de forma un poco inesperada, no siempre se consigue lo mejor buscándolo, muchas veces llega, dejándolo llegar. 
Feliz día 


4 comments:

  1. AY NO!! ESTE ME ENCANTÓ! qué hermosura de post! increíbles las sorpresas que tiene la vida, siempre tan bonitas e inesperadas! definitivamente todo tiene una grieta por donde se cuela la luz!

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  2. que belleza! este camino esta lleno de sorpresas como la vida misma.

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