La última parte de la etapa es rompepiernas con varios descensos a pequeños ríos para luego encontrar la cuesta al frente y volver a arrancar.
Pasamos por el km 50 y de verdad que parece tan irreal como el día que en Roncesvalles vimos el km 790. Ha sido un viaje increíble pero a la vez nada extraordinario cuando sabes que cientos de miles han pasado por lo mismo. Eso sí, un privilegio saberse parte de él.
Hoy como siempre, cosas hermosas e imesperadas.
A la salida de Palais de Rei señalando el camino
Carnicería en Melide
Pequeña iglesia románica s11
Pila bautismal
Puentes
Hórreo para las cartas y el pan!
Señal del camino en Arzúa












Felicitaciones Piedad y Sergio. Maravillosa narrativa, muy expresiva y entretenida. Las fotos muy lindas- Una aventura única que aunque miles la hacen, sigue siendo un grupo muy pequeño a nivel mundial.
ReplyDeleteA unos pocos kilómetros de la meta. Entonces recuerdo el poema Itaca. Si tienes tiempo, lo lees. Un abrazo y siempre en mi recuerdo.
ReplyDeleteHola! Faltan pocos "metros" por llegar... Sólo me da tristeza que se acabe el blog que me he caminado durante todos estos días... ¡Admirables! ¡Buen camino! ¡Feliz llegada!... ¡un abrazo!
ReplyDeleteFeliz llegada!
ReplyDeleteQue manera de contarnos lo que están viviendo, gracias!!!
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